La heredera permaneció callada por un instante, era una pregunta que nadie le había hecho jamás. Lo que quería, a menudo no importaba, pues solo seguía las órdenes de Carla.
La respuesta que debía darle estaba flotando en su mente. "Tenemos que olvidarlo todo", era la frase que se repetía dentro de sí y articularlo no requería ningún esfuerzo, pero se atascaba en su garganta cuando se disponía a dejarlo salir.
Exhaló con pesadez y se armó de valor para manifestar su rechazo.
—Arantza, préstame