Las cenizas de los documentos contractuales quizás se habían desvanecido, llevadas por el viento que entraba por las ventanas de la biblioteca, pero su significado quedó grabado profundamente en el corazón de todos los presentes.
Para Valentina, la destrucción de aquellos papeles supuso el fin de una maldición que la obligó a huir hasta el confín de Colombia, herida y embarazada. Ahora, se erguía como una mujer completa.
La mañana en la residencia Valderrama, tras la quema del contrato, se sen