DONDE TODO CAMBIA
[JULIAN]
Dos días después, Elara Vance entra en mi empresa.
Lo sé antes de verla.
No por un aviso formal ni por la agenda que tengo abierta frente a mí, sino por algo más simple y más incómodo de admitir: desde que firmé ese contrato, cada movimiento dentro de este edificio parece anticipar su llegada, como si algo estuviera a punto de desajustarse.
La mañana transcurre con una normalidad que no es real. Reuniones, decisiones, números… todo sigue funcionando como debería, pero