DONDE NO DEBERÍA ESTAR
[JULIAN]
La segunda noche no se siente igual.
No porque el lugar haya cambiado.
Porque yo sí.
Obsidian sigue siendo lo mismo: luz roja filtrándose sobre cuerpos que no buscan esconderse del todo, conversaciones que no se escuchan completas pero se entienden igual, miradas que pesan más de lo que deberían. Todo funciona como una maquinaria perfectamente calibrada para que nadie esté aquí por accidente.
Y aun así, esta vez no entro como alguien que viene a observar.
Entro c