COMO SI NADA HUBIERA PASADO
[JULIAN]
La sala de reuniones es exactamente lo que debería ser.
Amplia, luminosa, impecable en su neutralidad. Una mesa de madera oscura perfectamente alineada con las sillas, ventanales que dejan entrar la luz de Madrid sin filtros, carpetas ordenadas con precisión frente a cada asiento. Todo está diseñado para que nada distraiga de lo importante.
Y, sin embargo, nada en esta sala se siente normal.
Elara entra a mi lado con la misma seguridad con la que se mueve en