Esa noche el Ceo, se marchó del apartamento para tomar aire y tranquilizarse, si se quedaba terminaría castigando a Alina por su pasado comportamiento, el no tenía tanta paciencia, ni toleraba que absolutamente nadie le hablara de ese modo
— El asistente Aníbal, iba de copiloto en el auto, el chófer se dirigía a la mansión Tigre Azul, procuraba pasar desapercibido ante su furioso jefe
— ¿La estoy consintiendo demasiado? — preguntó el Ceo, llevándose los dedos al puente de su nariz
— Por supuest