El imponente Ceo, Dorian Montana, por supuesto que había escuchado las plantas de amor que Rodrigo Fernández, le hablaba a la mujer que consideraba suya, estaba tratando de que ella recordara el pasado cuando lo amó, pero conociéndola cómo solamente él la conoce, algo en su instinto le decía que no lo iba a perdonar
— El Ceo, apretó los puños con furia, su atractivo rostro estaba más frío que de costumbre, la tensión en su mandíbula solo podía indicar que estaba muy enfadado, además de celoso
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