Alina, se debatía en una lucha interna, por un lado Dorian, podía llegar a ser un hombre demasiado cruel, no se tentaba el corazón con sus enemigos, pero también había sido la persona que desde que lo conoció, la había apoyado y protegido
Al final abrió la puerta, el Ceo, se encontraba de pie frente a la puerta, ella se secaba las lágrimas con la yema de los dedos — bien, habla, te voy a escuchar
— Al poderoso hombre no le gustaba verla molesta y tan fría con él — Alina, escucha, estoy completa