Cuando abri los ojos, lo veía casi todo borroso pero pude distinguir perfectamente a David con el semblante desencajado, poniendo paños fríos en mi cabeza.
— Gracias a Dios estás bien, si no fueras tan inoportuna no te hubiera pasado nada — me dijo
— Era Liam , ¿verdad? — pregunté
— No, no era Liam y aunque hubiera sido él, no me gusta la actitud que has tomado cuando hablaba por teléfono — me dijo
— Yo necesito hablar con el padre de mi hijo, decirle que —-
— ¿Qué Andrea? a partir de mañana cu