Mundo ficciónIniciar sesiónLa brisa removía su cabello negro bien cortado, pero también le hacía cerrar los ojos y sentir un momento de tranquilidad.
George necesitaba estar así, tranquilo, al ras de sus sentidos. La hermosa secretaria de una de las personas en las que más confiaba, Lenis Evans, le había devuelto la llamada para decirle que sí a un almuerzo. Y por increíble que pareciera, eso lo había puesto muy nervioso.
Max le había relatado lo sucedido en el despacho del consorcio, desde entonces, la







