FELICIDAD.
Alexa, observó la botella frente a ella, sentada en la mesa de su sala, contemplaba a la botella de licor que ya no contenía más de un vaso, la músico sonaba alta y estridente en aquel lugar, mientras las lágrimas limpiaban sus mejillas.
Que costumbre tan tenaz del ser humano colocar sal en la herida, sabía que escuchar música y beber no haría más que intensificar su dolor, aún así, no podía dejar de hacerlo. De hecho, lo hacía diariamente, como colocando limón constantemente en aquella herida