Esto jamás le había ocurrido a Nathaniel Diamantis, si una mujer se embriagaba en su presencia, él la dejaba botada en el lugar, no se hacía responsable de llevarla a su casa, a lo mucho pedía a algunos de sus hombres que se asegurara de que llegara bien a su destino, pero está vez fue diferente
El malhumorado CEO se vió recorriendo las calles con la mujer a bordo de su lujoso coche hasta llegar a su mansión, la casa estaba a oscuras, así que pudo subir con ella sin problemas a su habitación
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