Nathaniel Diamantis no tenía una maldita idea de que había pasado, pero iba a desenmarañar toda esta extraña situación, no había tenido solamente un hijo si no que también tenía una hermosa nena que estaba sufriendo de la misma enfermedad rara que su madre padecía
— Nunca me decepcionas, Nathaniel, tu vida es todo menos ordinaria y aburrida, ahora que por fin has encontrado a la.madre verdadera de Darriel, a la mujer del bar de aquella noche y a una adorable hija, ¿qué vas a hacer?
— Nathaniel