El mafioso pedía perdón a su mujer con sinceridad, al gemelo Castrioli, no le gustaban las mentiras, ni andarse por las ramas, cuidaría de su esposa religiosamente siempre
Todos en la sala estaban a la expectativa de lo que Eleanor respondiera, ella tenía el destino de todos en su última palabra
— No lo sé, Nathan, creo que necesito de tiempo para que nuestra relación sane y vuelva a haber confianza entre nosotros, más sin embargo, no quiero seguir viendo como Eleazar sufre por nuestra culpa,