Donatella se encuentra sentada en una de las elegantes sillas de su comedor. Sobre la mesa, un desayuno perfectamente dispuesto para ella. La mujer bebe de su taza de porcelana mientras su rostro, sereno, refleja la tranquilidad que no siente.
Frente a ella, su abogado de confianza hojea unos papeles en silencio. Él levanta la vista solo cuando Donatella deja la taza sobre el plato con un suave tintineo y, sin rodeos, le da la instrucción que lo ha traído aquí esa mañana.
—Quiero que procedas c