La casa se mantiene en silencio, salvo por el suave crujido del viento que se pasea entre las hojas de los viñedos afuera. Alessandro y Enzo permanecen en el comedor, sentados en medio de un aura tensa. La luz del sol no parece suficiente para entibiar el ambiente entre ellos. La mirada y el rostro de Enzo se mantiene inmutable mientras observaba a su nieto.
—Entonces... —comenzó, su tono calmado pero cargado de peso—, ¿qué estabas pensando, Alessandro? ¿Te parece correcto el tener un hijo y ma