ADAM.
Era inexplicable la sensación. Ahora solo miraba a Liam dormir, y por alguna extraña razón quería que amaneciera rápido para poder compartir más con él. Conocerlo más, meterlo dentro de mí y que también conociera mis formas.
Ansiaba que me llamara papá por su propio incentivo, y el alma se me estremecía de saber que, en algún momento, él me diría la palabra mágica.
Te amo, papá…
Tomé un suspiro pesado y acaricié su cabello. No podía explicar cómo me sentía, pero saber que existía una pers