NOAH.
—¡Papi…! —levanté mi mirada cuando Sofie vino corriendo hacia el despacho de la casa con el iPad de Adam en su bracitos, y él mismo venía furioso detrás de ella con su ceño visiblemente pronunciado.
Retiré la silla y me giré, y al instante, recibí el cuerpo de Sofie que saltó hacia mí. Entonces Adam se detuvo a una distancia entre nosotros.
Ambos se llevaban una diferencia de edad de casi dos años, ahora mismo Adam tenía 7, y Sofie 5 y algunos meses.
Pero entre ellos había una diferencia