EMMA.
No pude hacer nada más que estirar mi mano, pero antes de que hicieran contacto, Noah salió de su estado quieto, y la quitó, observando a este hombre de forma amenazante.
—Aléjate de ella… —le dijo en forma de advertencia, y ese hombre llamado Anthony, le sonrió como si fuese un juego.
—Creo que Emma, es más de lo que creo… no voy a desvanecerla por tocarla, Noah… no seas exagerado…
Me acerqué más al cuerpo de Noah ante la situación.
—¿Qué haces aquí?
—¿Qué, más? Negocios… tu empresa es l