Su respuesta fue un suspiro tembloroso, cerró los ojos y jadeó. Me miró; la intensidad de su mirada me hizo saber que compartía mi deseo. Con manos temblorosas agarró el borde de mi camisa, atrapé sus manos y negué. Sus pupilas se dilataron por el deseo y la curiosidad. Tomé el cinturón de mis pantalones quitándolo lentamente mientras ella siguió el movimiento, lo hice sonar en mis manos, ella mordió su labio inferior.
Con cuidado, tomé sus muñecas y las até suavemente con el cinturón asegurán