Estaba tan concentrado en lo que hacía que no se dio cuenta de mi presencia. Me quedé allí apoyada contra el marco de la puerta simplemente disfrutando del momento, de verlo en ese ambiente tan cotidiano, pero lleno de significado. Era una visión que jamás pensé que tendría, mi corazón se aceleró al pensar en lo afortunada que me sentía de tenerlo en mi vida, no solo en los momentos intensos sino también en esos pequeños gestos como prepararme el desayuno después de una noche como la que había