—Lo primero que hacen es deshacerse de tu ropa, luego te imagino a ti y a mí en los lugares más locos y las poses más intensas —susurró ella con lujuria.
Alan pasó saliva imaginándose cada cosa que ella decía. Ale rozó su mejilla con los labios hasta que llegó a su oído, Alan la agarró de la cintura con fuerza sintiendo el deseo apoderarse de él.
—¿Te imaginas en este momento arrancándome el vestido y lo que llevo debajo? —continuó ella en un susurro que encendía cada fibra de su ser.
Ale