Me estaba incendiando, el fuego se extendió por todo mi interior, el calor era insoportable. Dejé que mi mano descendiera siguiendo la línea de mi cuerpo, mi piel se encendió bajo mi propio toque. Mi respiración se volvió más rápida, cada inhalación era un suspiro de anticipación. Joder, era la primera vez que hacía algo así y la verdad me encantó.
—¿Sientes cómo te deseo?
Continuó él, no podía retenerlo más, se me escapó un gemido.
»Quiero que toques tus pechos, acarícialos lentamente. Ima