Sacudió la cabeza con una cara seria.
- Tú me bastas, Zola, afirmó sin rodeos. Te necesito a ti, y solo a ti.
Raphael vio una nota de preocupación en su rostro. Nunca se había sentido tan preocupado al ver que estaba perdiendo el control de la situación. Ese brillo incierto en sus ojos cobalto lo aterrorizó más de lo que había pensado.
Parecía atenazada por el miedo, insegura, temblorosa, pero habitada por una fuerza que nunca ocultó a su mirada.
- Zola, comenzó con una voz profundamente seria,