Mundo ficciónIniciar sesiónEl espejo del baño le devolvía la imagen de una desconocida. Valeria se inclinó sobre el lavabo de mármol, los nudillos blancos contra la superficie fría, y estudió el rostro que la miraba con ojos demasiado brillantes, demasiado vulnerables. Las tres de la madrugada pintaban sombras bajo sus párpados que ningún corrector podría ocultar, y el rímel corrido trazaba caminos que su orgullo jamás habría permitido







