Lady Eleonor se encontraba sola en su habitación, sumida en una profunda melancolía. La preocupación por Isabel la consumía, pero también le traía recuerdos que había intentado olvidar durante años.
La desaparición de su hija había reabierto heridas que nunca habían sanado del todo. Sentada en el sillón junto a la ventana, con la vista fija en el jardín iluminado por la tenue luz de la luna, Lady Eleonor dejó que sus pensamientos vagaran hacia un pasado que la atormentaba.
Había sido una joven