La noche de la fiesta del baile del compromiso de Isabel en la mansión Thornton estaba en su apogeo.
Los candelabros de cristal brillaban intensamente, reflejando su luz sobre los invitados que reían y conversaban animadamente. La orquesta tocaba una melodía animada y la atmósfera estaba llena de elegancia y esplendor. Sin embargo, en medio de todo el bullicio, una sombra de preocupación comenzaba a cernirse sobre la familia Thornton.
Edward Thornton, el hermano mayor de Isabel, había notado su