El salón de la mansión Thornton estaba iluminado por candelabros de cristal que colgaban del techo como joyas suspendidas.
La fiesta de matrimonio de Isabel y Lord James era un espectáculo de elegancia. Las mesas estaban cubiertas con manteles de encaje y adornadas con flores frescas, mientras los invitados, vestidos con sus mejores galas, se encuentran entre risas y conversaciones animadas. La orquesta tocaba una melodía suave, y el sonido de las copas sé escuchan mientras brindan por los reci