Dante se paró frente a la imponente puerta de la casa de su madre, con el corazón lleno de incertidumbre y determinación. Sabía que esta conversación sería difícil, pero era necesario para desentrañar la verdad detrás de los oscuros eventos que rodeaban la caída de Sophie.
Era ya de noche cuando Dante llegó a la casa de su madre. EL ama de llaves lo hizo pasar al salón y se fue a la biblioteca.
–No dile que ahora no me siento bien señora Mariel . . . que venga mañana.
En ese instante Dante