Theo llevaba menos de dos semanas de vuelta en Chicago y ya recordaba por qué había preferido estar lejos.
El evento fue tan extravagante como se esperaba: ejecutivos impecables con trajes a medida, conversaciones llenas de formalidades estratégicas. Inversores, miembros de la junta directiva y miembros de la alta sociedad se mezclaban entre copas de champán, cada apretón de manos con una agenda oculta.
Había vivido incontables noches como esta, pero esta tenía algo particularmente agotador. Qu