C72: Te deseo a morir.
Durante la noche, Roger durmió apenas un par de horas y ya no pudo volver a cerrar el ojo. Se pasó la mayor parte del tiempo observando a Taylor, quien dormía apaciblemente. Acarició su mejilla suavemente cuidando de no despertarlo y acomodó su pelo siempre que caía hacia su frente, mientras que sus pupilas escrutaban persistentemente el cuerpo del joven sin dejar de preguntarse:
¿Cómo fue que nunca lo notó? Ni siquiera lo sospechó, pero ahora que sabía la verdad, no encontraba a un hombre en T