C39: Haré que me ames de nuevo.
En la mañana siguiente, Roger se dirigió a I’ll Castello con marcadas ojeras. No había podido dormir apropiadamente y no solo por la repentina aparición de Mónica, sino porque la conversación con su amigo Josh tampoco lo dejaba tranquilo.
Pasó las horas posteriores distraído y, por supuesto, sumamente irritante, y la que pagaba las consecuencias era Bárbara, su secretaria.
—De nuevo has escrito una basura. No puedo archivar un informe como éste, con tantos horrores ortográficos. También escrib