Se movió tan rápido que Asher apenas tuvo tiempo de prepararse para su peso. No es que pesara mucho. Era suave y dulce, y olía increíblemente tentadora, como a una mujer excitada. Como a calor y excitación femenina.
Su bata de algodón cepillado se enredó en sus piernas cuando él se giró y la inmovilizó bajo su cuerpo. Sintió su cuerpo suspirar contra el suyo, sus delgadas piernas se separaron, su pelvis se arqueó. Al instante siguiente, sus manos le acariciaron el rostro y lo besó. No fue un be