Percibió el desafío en su voz, y su mirada se clavó en la visión absolutamente decadente que él le ofrecía mientras la sostenía entre sus manos, amasando su piel con caricias profundas y eróticas que la derretían por dentro. Se inclinó hacia su tacto sin pensarlo, incapaz de hacer otra cosa que responder.
Jamás se habría imaginado sentirse así. No esperaba que se moviera tan rápido, ni en el fondo creía que todo aquello funcionaría. Pero allí estaba. Tocándola.
La observó con los párpados pesad