Capítulo 185
La tregua limpia que los secundarios habían forjado bajo las leyes de un corazón limpio en el muelle del Sena funcionaba como un oasis aislado; una frecuencia de luz que, lejos de templar el aire de París, acentuaba por puro contraste la tormenta fiduciaria y psicológica que se cernía sobre el matri