Reinterpretando los Hechos...
-Roger…por favor, ¡sácalo, me duele, sácalo! – y aunque el dolor estuviera pasando, ella quería que él se fuera…
Pero eso no ocurrió, él apretó los dientes y siguió moviéndose. Adriana se sentía morir, no de placer sino del dolor que Roger no se detenga y que avanzara con ímpetu y brutalidad, hasta que no escuchara de ella pedirle más...
Roger tomó sus manos y las elevó por sobre su cabeza, sus labios se dirigieron hacia los de ella para tomarlos y seguir imponiendo su ritmo salvaje.
Después, se