CAPITULO 49
La palabras de Alexandra retumbaron en el oido del Alfa, que abrió los ojos lleno de sorpresa.
—¿Que acabas de decir?— fingia entereza, llegó a creer que había escuchado mal y que su cabeza ya jugaba con el.
— Le propuse a Alexandra que sea mi esposa, que sea la madre de Lucero y que me deje a mi ser parte de la vida de su hija, y dijo que si — Marco satisfactoriamente, tenía una gran sonrisa que decoraba su rostro.
Alexandra se quedó en silencio, ella no sabía porque había decidido