AMADEO:—¡Espera! no te vayas ¿quién nos ayudará?.
DAVINA:—Descuida, siempre estaré al pendiente de ustedes, vendré a diario además, de que pueden llamarme.
–Obsequio una campana, el asintió y la dejo marchar, DAVINA camino triste ,al saber que ella no estaba más, recordó todas sus enseñanzas y lo dedicada que era ,al cuidar de los suyos.AZAZEL apareció ante ella y la apretó entre sus brazos, la abrazo y beso su cuello ,mientras le decía que todo estaría bien.
DAVINA:—Gracias mi señor, se que