El reclamo de los trillizos a su madre.
El pediatra se había quedado boquiabierto. En primera no se esperaba que llegaran otros dos pequeños iguales a su paciente, y en segunda que se pusieran así de bravos.
— Esperen, esperen, solo le he aplicado una inyección al paciente. No hay por qué ponerse así. — El doctor que estaba acostumbrado a todo tipo de situación, reía mientras hacía señales con las manos de rendición.
— Niños. No estén amenazando al doctor, él solo está cuidando de Aleksey. — El CEO se estaba dando cuenta de que