El heredero Rossi ya está en el mundo.
El empresario no iba a perder más tiempo, rápidamente regreso con su mujer al área de maternidad, ya había pasado poco más de hora y media y Griselda gritaba por el intenso dolor.
— ¡Doctor, mi esposa ya no soporta el dolor, atiéndala!
— Vamos, vamos, de prisa, llevemos a la señora Rossi adentro, señor Rossi, le daré una bata para que pueda acompañar a su esposa, venga conmigo.
A Griselda la subieron a una camilla, el doctor la revisó y para sorpresa ya estaba en nueve de dilatación, l