Giovanni Nasser, el mafioso.
Mientras Zoé se miraba al espejo intentando conseguir un poco de tranquilidad, ya que había estado más de cuarenta minutos en aquel lugar, el día que tenía planeado para pasarlo con su hijo, un hombre que ni conocía, le había hecho perder la paciencia y los juegos con Daniel.
Cuando salió del tocador decidida que se marcharía del lugar, un hombre que le quitó la respiración apareció frente a la puerta del privado número siete.
-Buenos días señorita Cannavaro, de verdad disculpe mi retraso, sab