Unos días después de hablar con Carlos por teléfono, regresé a la ciudad aunque a Gio no le sentó muy bien que le dejara solo, pero yo echaba de menos a Carlos y las reuniones que teníamos de vez en cuando Carla y yo. Cuando nos reunimos las dos amigas, fue como si celebraremos una pequeña fiesta, sobre todo la alegria que Carla tuvo cuando cogio a mi pequeño en sus brazos, ya que no dejaba de darle besos, acariciarlo y achucharlo como ella me decía
— Es como una gota de agua de Duncan, pero di