La mañana del domingo estuvo muy soleada, pero esta vez tuve algo de miedo al abrir los ojos ya que no sabía si Duncan estaría a mi lado aunque ya esté viviendo en su casa. Pero de pronto sentí como su brazo me aprisionaba mi cintura, intente levantarme despacio pero él no me dejo atrayendo mi cuerpo al suyo no permitiendo que me levantara de la cama.
— ¿Te quieres escapar de mí? – me pregunto, teniendo en sus dulces labios una preciosa sonrisa
— No soy yo la que quiero escapar de tus brazos, p