Punto de vista de Anya
Quería hablar, decirle algo —cualquier cosa—, pero mi garganta se había cerrado por completo, como si unas manos invisibles la hubieran apretado hasta dejarla sin aire. Las palabras que necesitaba estaban ahí, pesadas en la lengua, pero se sentían inútiles, completamente vacías. Estaban atrapadas muy dentro de mí, enredadas en un nudo de sollozos y pánico que no conseguía deshacer por más que lo intentara.
Mi pecho subía y bajaba mientras lloraba, cada respiración temblor