Hannah le dio un último trago a la bebida que tenía sobre el regazo. Estaba tan fría que el líquido le pasó raspando la garganta.
Estaba sentada en la sala con el teléfono en una mano y el celular en la otra. Estaba desesperada, asustada. No había pegado un ojo en toda la noche. Alfonso no contestaba su celular, Francisco no contestaba su celular en la policía. Nadie le daría respuesta. Lo único que ella sabía era que su esposo había desaparecido.
Se le erizó el cabello, aterrada y asustada. To