20| Suerte.
Adrián sintió cómo el estómago le dio un vuelco, el hombre frente a él le apuntaba directamente a la cara; al parecer, no había bastado con la explosión, quien lo quisiera muerto, lo quería muerto de verdad, a como diera lugar, sin importar las consecuencias.
Pero ahí estaba Hannah, su sobrina, su hermana, no podía permitir que presenciaran algo como eso, así que levantó las manos hacia el hombre.
— Déjalas ir — suplicó — Por favor, no hagas que ellas lo vean.
— No, no vamos a dejarte —