Mark no se movió de la habitación, teniendo mi mano cogida con su mano, podía ver como también le caían algunas lágrimas por sus mejillas.
—- Tranquila mi amor,, voy a mandar a la mierda la herencia y nos casaremos, yo te dare ese bebe que tanto deseas, pero tranquilizate, Bianca mi amor te quiero — me decía
Unas horas más tarde la puerta de la habitación se abrió de golpe, entrando la esposa y la madre de Mark muy enfadadas.
—- ¿Qué haces aquí con esta puta? to estoy en casa esperandote y tu