Dos días llevaba en la casa de Tomás, mi teléfono parecía que se iba a quemar con las llamadas de Mark y sus mensajes, pero no le hice caso a ninguno y borraba los mensajes que me mandaba sin leerlos. Cuando llegó el día de la revisión de mi hijo, Tomas me llevó a la clínica, pero al ver el coche de Mark aparcado, no quiso acompañarme a la consulta, quedándose en el auto esperándome. Entre yo sola dirigiendome hacia la consulta del ginecólogo viendo a Mark sentado en una silla, Estaba para mi d