Brihana se dejó caer sobre su cama, el peso de su tristeza aplastándola como una tormenta implacable. Las lágrimas, que tanto había intentado contener, fluían libres, desbordando su rostro como ríos descontrolados. Su cuerpo temblaba con cada sollozo, mientras sus manos apretaban con fuerza las sábanas, buscando un ancla en medio de su naufragio emocional. Tiffany, de pie junto a la puerta, la observaba con el corazón encogido, sin saber cómo apagar el fuego de su dolor. "¿Cómo demonios terminé