Belle’s POV
Si alguien me hubiera dicho años atrás que estaría de pie con un vestido blanco, frente a familiares y amigos, lista para casarme con Jasper, me habría reído. No porque no lo quisiera, sino porque en ese entonces no podía imaginarme merecedora de algo tan bueno. Pero aquí estaba.
El jardín estaba bañado en una luz suave, la música aún resonando tenuemente en el aire. Mi padre acababa de colocar mi mano en la de Jasper, y la calidez de su palma me tranquilizó. Me miró con esos ojos que hacían que mi pecho se apretara tan seguro, tan firme, como si yo fuera lo único que importaba.
El oficiante hablaba, pero las palabras sonaban distantes. Todo lo que podía oír era mi propia respiración y los latidos de mi corazón. Era mi turno de hablar. Mis votos. Los había escrito una docena de veces, los había roto, los había reescrito, porque ¿cómo pones en palabras lo que Jasper significa para ti? ¿Cómo explicas lo que se siente cuando alguien sostiene tus pedazos rotos y no te suelta?